comparte tus aficiones

Escribir

vive la escritura

La mudanza.

Por Cecilia Puigdellibol.

estanteria

Primero, se mudaron los muebles, de a poco y en silencio se fueron marchando por la puerta de servicio, como si tuvieran algo que ocultar.
Mamá fue la primera en notarlo, pero no dijo nada porque pensó que era una más de sus amenazas. Cuando por fin comprobó que era seria la cosa, alarmó a la familia con la noticia. Papá tomó la iniciativa de detenerlos, pero no logró efecto alguno. Fue mi hermano mayor el más osado, quien se interpuso en su camino, esto le costó una fractura en la costilla, dado que justo se ubicó delante del aparador, cuando éste llegaba a la puerta. Acto seguido, le tocó el turno al viejo modular, estandarte que habíamos heredado décadas atrás por el ocaso de mi tía Emma. Aquel no tuvo reparos en avasallar cuanto objeto se encontrara en su camino, hasta parecía magnetizado por la forma estrepitosa en que se movía hacia la salida del hogar.

Había transcurrido ya casi una hora desde el inicio de tal escape, cuando apareció en medio de la escena de los hechos, nada más ni nada menos, que la biblioteca en donde yo guardaba toda mi colección de libros Billiken: «Ocho primos», «Una chica a la antigua», etc. ¡No! No podía permitir tal hazaña cuando tanto me había costado recolectar esas letras. Recuerdo que luego de robarle a mi hermana mayor los primeros ejemplares, reapropiándome impunemente de los mismos, decidí utilizar mis ahorros en cada uno de los números subsiguientes. Si bien, es cierto que los compraba mas por pasión a la colección que a la literatura, era una pena que los perdiera por un impulso de tan atrevida biblioteca.

Dados de esta manera los hechos, opté por intervenir activamente en la interrupción de dicha mudanza. Tratando de mediar diplomáticamente en un primer momento, y recibiendo caso omiso por parte de la susodicha que huía sin reparos, acudí a mis más salvajes instintos de hombre-animal, gritando que se detuviera inmediatamente, porque de lo contrario la rompería en mil, sin importarme los años compartidos en el mismo hogar. Cuando ya estaba a punto de darle con el palo de escobillón que logre capturar en medio de tal caos, se detuvo, giró su mirada, haciendo un paneo por cada miembro de la familia y dijo:

―Hasta acá llega mi servicio hacia ustedes, he soportado años de maltrato, y peor aún de indiferencia, apartada en el más triste de los ambientes de esta casa, respetando estoicamente que sólo se me contemplara en el momento de la búsqueda de algún vetusto libro, sin considerar siquiera pasar sobre mí una tímida gamuza para extraerme la tierra que se acumulaba sobre mi fisonomía día a día. Es demasiado. Me marcho.

mueble partido

Habiendo escuchado su alegato, un poco sacudido, atiné una vez más a detenerla con mis palabras. No hubo caso, esta vez la ofendida parecía estar aferrada a su decisión, y no escuchaba palabra alguna. No me dejaba opciones. Fue entonces que aplique la fuerza. El palo de escobillón un tanto amotinado y en la negativa de prestarse a ser el autor material de una posible desgracia contra su compañera, se volvió difícil de doblegar, pero yo, que algunas técnicas de lucha tenía, logre doblegarlo, y en unos minutos estaba encima de la biblioteca resquebrajándola abruptamente. Consumado este hecho, la pobre cayó rendida, deslizándose por todos lados mi colección de libros Billiken. Lo había logrado. Pero tal victoria, que no era la final, me había convertido en un asesino de muebles. El estigma me marcaría para toda mi vida. Quedé sentado un instante reflexionando sobre eso y tratando de convencerme que la causa de mi delito era justa.

Papá notó mi introversión y me dio un palmadita en el hombro a modo de consuelo. Por un momento parecía darse por finalizado el altercado, pero esta cierta tranquilidad no duró mucho. Comenzó nuevamente la corrida de los muebles a una velocidad mayor. Ya no quedaban muchos recursos, habíamos perdido la heladera, el aparador, las camas, sin contar el trágico final de la biblioteca. En medio de la vertiginosa huída corría la mesa, con sus sillas por detrás como pisándose una a la otra, temiendo ser capturadas por nosotros. Mamá se tendió rendida sobre el único sillón que repudiaba tal rebelión, acusado claro por el resto de traidor a la estirpe. Papá y mi hermana miraban atónitos el sucederse de los acontecimientos uno al otro, con la impotencia de quien cree en la justicia de las cosas, y ante sus ojos sucede lo contrario sin posibilidades de revertirlo.

Uno a uno se fueron marchando nuestros muebles. Por último, escaparon los restantes sillones, el escritorio, las mesas de luz, ¡y hasta los artículos de limpieza! El caos era ya inevitable. La soledad fue ocupando su lugar… Los marcos de las ventanas por causa de la conformidad grupal que estimula, partieron también, dejando los espacios abiertos por dónde se filtraba una suave brisa que simulaba el nostálgico después de toda afrenta.

empaquetando

Papa quedó sentado en un rincón del vacío comedor, con la mirada perdida en quien sabe qué estratosfera. Sucede que no debe ser fácil reinventar un sitio para vivir. Es por eso que sugerí a la familia comenzar de nuevo, desde el estado cero. Para eso debíamos también nosotros partir. Sin muchas palabras, hubo asentimiento general. Recolectamos algo de ropa, provisiones mínimas. Y emprendimos viaje sin rumbo.

Supe meses más tarde que algunos de los subversivos habían perecido en el exilio, y que otros estaban en casas más amplias, cómodas. Pero en un anonimato que rozaba la indiferencia letal. Me entristeció un tanto la noticia, dado que siempre creí que todo levantamiento por causa común conduciría al éxito rotundo, pero los muebles también se equivocan.

Creo que mi familia olvidó ya el pasado, y ya encontraron nueva casa, que de a poco van llenando para tapar el vacío que agobia. Yo no. Aun pienso en mi biblioteca, y en mis libros… pero ya no colecciono, ni me aferro a nada. Sólo vivo, viviendo como si nada fuera tan real.

Relato cedido por Cecilia Puigdellibol.
Accede a su blog Palabras.

 

Atrévase y le leerán.

¿Quiere ver su relato, cuento o poema publicado en www.aficioning.com?
¿Se atreve a que otros usuarios lo comenten en nuestra web?
Envíe su obra a aficioning@aficioning.com y la publicaremos en nuestra web.

Mínimo 300 palabras, máximo 1.000 palabras.

 

Aporta tu comentario a este artículo.

Nombre (requerido)

Email (opcional)



          

Anónimo nos cuenta que...2012-02-14 17:46:27    #1
Me gusta.
Es fresco y original.
muriel dean nos cuenta que...2012-02-15 11:50:05    #2
Buen relato, me recuerda al ¿quién sabe? de guy de maupassant, pero con un mensaje distinto!

Subscríbete a los comentarios vía RSS

Valid XHTML 1.0 Transitional

Vive la escritura

Esta sección va dirigida a quienes sienten la necesidad de dar rienda suelta a su imaginación y se han embarcado en la apasionante tarea de escribir.
Queremos aportar sugerencias y ayudar tanto a los que dan sus primeros pasos como a los que buscan ideas frescas para desarrollar su estilo.

Aquí encontrarás artículos y relatos que esperamos sean de tu interés:

1. Cómo escribir cuentos y relatos
2. Cómo crear personajes más reales
3. Cómo desarrollar la inspiración
4. Cómo funciona la mente creativa
5. Cómo publicar o editar un libro
6. Cómo estructurar un cuento con las funciones de Propp
7. Cómo crear nuevas historias versionando argumentos
8. Cómo escribir un artículo
9. Generador automático de tríadas
10. En torno a lo fantástico y otros géneros inmediatos
11. Relato: Tras la esquina
12. Relato: La conversación
13. Relato: Ojos verdes
14. Relato: Mi primer día
15. Relato: El presentimiento
16. Relato: Un bocado exquisito
17. Relato: De cráneo
18. Relato: El sino de un marino
19. Relato: Tobías
20. Cuento: El abrigo negro
21. Relato: El fotógrafo
22. Relato: La mudanza
23. Relato: Fuerzas
24. Relato: El comienzo
25. Relato: La contorsionista y el mar
26. Sobre el autor: Jaime Servera

También están relacionadas con la escritura estas entradas de nuestro blog:

1. La creación literaria
2. La motivación
3. Técnicas creativas para desarrollar ideas
4. Decálogo del perfecto cuentista
5. El proceso creativo en la escritura
6. Cómo estructurar y maquetar un manuscrito
7. Cómo conseguir buenos diálogos
8. El refugio creativo del escritor
9. Cómo estructurar su novela
10. La importancia de la concentración
11. Cómo proyectar una novela (I)
12. Cómo proyectar una novela (II)
13. ¿Qué narrador elegir?
14. La técnica del fotógrafo

Enlaces de interés

Jaime Servera
Libro Relatos
Tina Servera

Webs amigas

Oreja y lápiz: Sólo novatos
Finis Terrae
Blog de literatura creativa
Cosas del amor
Blog-foro literario de JESÉ
Títeres en la trastienda
Aprender cómo dibujar
El contador de historias
Existe un nuevo amanecer
Reingenieria Emocional
Bálsamo para el Alma
Juego de Memorama

Artículo publicado el
14 May 2011 y visto en
735 ocasiones.

Comparte este artículo

comparte en Facebook En Facebook
comparte en Menéame En Menéame
comparte en Technorati En Technorati
comparte en Twitter En Twitter
comparte en Bitácoras En Bitácoras
comparte en MySpace En MySpace
comparte en Google En Google Bookmarks
comparte en Floréame En Floréame
comparte en Enchílame En Enchílame
comparte en Windows Live En Windows Live
comparte en Yahoo En Yahoo My Web

Subscríbete a los cambios

subscríbete vía RSS Subscríbete vía RSS

¿Practicas aficioning?

Si eres de los que sacan partido a sus aficiones, eres de los nuestros.
Si eres de los que se apasionan con sus cosas, eres de los nuestros.
Si eres de los que tienen curiosidad por aprender, eres de los nuestros.
Si eres de los que jamás se aburren, eres de los nuestros.
En www.aficioning.com queremos ser un punto de encuentro e intercambio, queremos ser de los tuyos.

Ayúdanos a crecer

Los inicios de toda página en la red requieren de la interacción y apoyo de sus usuarios. En esta sección queremos proponerte varias maneras de crecer juntos:

Intercambio de enlaces
Propón tus mejoras


comparte tus aficiones